En el marco del Día Mundial del Glaucoma (12 de marzo), la Secretaría de Salud (SESA) del estado de Querétaro se suma a esta conmemoración internacional que tiene como objetivo sensibilizar a la población sobre la importancia de la detección temprana y el tratamiento oportuno de esta enfermedad ocular, considerada una de las principales causas de ceguera irreversible en personas mayores de 60 años.
Se trata de una enfermedad que se caracteriza por el aumento de la presión intraocular, lo que provoca daño progresivo en el nervio óptico, estructura responsable de transmitir las imágenes del ojo al cerebro. Este daño puede generar una pérdida gradual de la visión que, si no se detecta y atiende a tiempo, puede ser irreversible.
Aunque el glaucoma puede presentarse a cualquier edad, el envejecimiento es uno de los principales factores de riesgo. También influyen antecedentes familiares de la enfermedad, padecimientos como diabetes, el tabaquismo, la miopía y la exposición prolongada al sol, condiciones que pueden incrementar la probabilidad de desarrollar este padecimiento.
Cuando la presión intraocular se eleva, las fibras del nervio óptico se deterioran de forma lenta y progresiva, ocasionando un daño permanente. La pérdida visual dependerá del grado de afectación del nervio óptico: a mayor daño, mayor será la disminución de la capacidad visual.
Uno de los principales riesgos del glaucoma es que, en la mayoría de los casos, no presenta síntomas en sus etapas iniciales. La pérdida de la visión ocurre de manera gradual, por lo que muchas personas no perciben cambios hasta que la enfermedad se encuentra en fases avanzadas. De no detectarse y tratarse de forma oportuna, puede provocar pérdida de la visión periférica e incluso ceguera.
Por ello, la Secretaría de Salud recomienda que las personas a partir de los 40 años se realicen revisiones oftalmológicas periódicas que incluyan la medición de la presión intraocular, al menos cada dos a cuatro años. En el caso de las personas mayores de 60 años, se sugiere realizar estas evaluaciones cada uno o dos años. Aquellas personas con factores de riesgo, como antecedentes familiares de glaucoma, deben iniciar estas revisiones anuales desde los 35 años de edad.
La detección temprana permite iniciar tratamiento oportuno y reducir significativamente el riesgo de pérdida de la visión. Por ello, se invita a la población a acudir a su unidad o Centro de Salud para recibir orientación y, en caso necesario, ser referidos a valoración especializada.







