Un terremoto de magnitud 7.7 sacudió el sur de Panamá este viernes 9 de octubre, con epicentro cerca de Pitaloza Arriba, en la provincia de Herrera, y una profundidad de aproximadamente 13 kilómetros, según la actualización del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El movimiento fue registrado inicialmente con una magnitud de 7.6.
El temblor ocurrió a las 12:56 horas locales y se sintió en distintas regiones del país, incluida la capital, Ciudad de Panamá, ubicada a unos 239 kilómetros del epicentro. Miles de personas evacuaron edificios como medida preventiva, mientras las autoridades iniciaron la revisión de inmuebles e infraestructura.
Los primeros reportes oficiales difundidos este sábado indican que el terremoto provocó daños en viviendas, comercios, iglesias, hoteles, edificios públicos y carreteras. En Penonomé, provincia de Coclé, colapsaron un hotel y parte de la sede de la gobernación, además de registrarse daños en una iglesia. También hubo afectaciones menores en hospitales de Tonosí y Pedasí, así como en edificios residenciales de la capital.
Uno de los principales problemas detectados fue el impacto en los sistemas de abastecimiento de agua potable. El balance preliminar del Gobierno señaló daños estructurales en numerosas plantas potabilizadoras, incluida la instalación de Chilibre, que abastece a la capital y que llegó a operar de manera limitada. Las autoridades continuaban evaluando las afectaciones y las condiciones para restablecer los servicios.
En materia de atención a la población, los reportes preliminares dieron cuenta de 15 estudiantes con lesiones menores y una persona rescatada en el mercado municipal de Aguadulce. Hasta los últimos balances consultados no se habían confirmado víctimas mortales, aunque las inspecciones continuaban en las zonas afectadas.
Tras el sismo también se activaron alertas preventivas por la posibilidad de un tsunami en sectores del Pacífico. Estas medidas fueron retiradas posteriormente, una vez que los centros de monitoreo actualizaron sus evaluaciones. El movimiento estuvo acompañado por numerosas réplicas, algunas de magnitud considerable.
Pese a los daños, el Canal de Panamá mantuvo sus operaciones y el Aeropuerto Internacional de Tocumen reanudó sus actividades después de una suspensión preventiva. El presidente panameño, José Raúl Mulino, visitó zonas afectadas mientras los equipos de emergencia continuaban con la evaluación de estructuras y servicios básicos.
Las autoridades mantienen el llamado a la población a seguir los avisos oficiales y evitar ingresar a edificios que presenten grietas o daños visibles, mientras se determina si son seguros.








