El presidente Donald Trump reveló planes para aplicar aranceles del 100% a los chips de computadora que no sean producidos en Estados Unidos, una medida que ha provocado preocupación e incertidumbre entre fabricantes, especialmente los más pequeños en Europa y Asia.
Limor Fried, fundadora de la empresa de electrónica Adafruit Industries en Nueva York, señaló que aún esperan directrices claras, ya que el incremento en costos podría afectar significativamente sus productos, dado que los semiconductores son el componente más caro en sus ensamblajes. La empresa recibe chips tanto a través de distribuidores estadounidenses como directamente de países como Filipinas y Taiwán.
Martin Chorzempa, investigador del Instituto Peterson de Economía Internacional, explicó que la industria se pregunta si los aranceles aplicarán también a componentes individuales dentro de dispositivos, lo que podría complicar aún más los cálculos.
Trump aclaró que las compañías que se comprometan a fabricar en Estados Unidos estarán exentas de estos impuestos, incluso si aún no han establecido plantas en el país. Esta aclaración fue bien recibida por Wall Street y beneficiaría a grandes fabricantes como Intel, Nvidia, Samsung y TSMC, que planean inversiones en territorio estadounidense.
Sin embargo, para los productores más pequeños en Europa y Asia, que no cuentan con el capital ni el margen para invertir a gran escala en EE.UU., la situación es más complicada, ya que podrían quedar fuera de las exenciones y enfrentar mayores costos.
Además, persiste la incertidumbre sobre cómo se aplicarán estos aranceles a socios comerciales con acuerdos vigentes con Estados Unidos, como la Unión Europea, Japón y Corea del Sur, que ya tienen gravámenes del 15% en la mayoría de bienes.
El anuncio llega meses después de que Trump otorgara una prórroga temporal para la mayoría de productos electrónicos. Durante la pandemia, la escasez de chips ya elevó los precios de automóviles y contribuyó a la inflación. Chorzempa advirtió que los nuevos aranceles podrían encarecer aún más los vehículos, dado que múltiples chips controlan funciones desde ventanas hasta sistemas de energía, especialmente en autos eléctricos.
Cabe recordar que la construcción de nuevas fábricas en EE.UU. se ha incentivado con la Ley CHIPS y Ciencia, firmada por el presidente Joe Biden en 2022, que destina más de 50 mil millones de dólares para apoyar esta industria, fomentar investigación y capacitar personal. Trump, sin embargo, ha criticado estos apoyos y apuesta por que los aranceles eleven tanto los costos que las empresas se vean obligadas a fabricar en el país, a pesar del riesgo de que esto afecte sus ganancias y aumente el precio final para los consumidores.



