Las reservas subterráneas de uranio enriquecido que Irán ha acumulado durante años lograron resistir los recientes ataques lanzados por Estados Unidos e Israel, de acuerdo con información obtenida por el periódico The New York Times, citando a un alto funcionario del gobierno israelí.
El medio estadounidense informó que Israel llegó a considerar una ofensiva militar directa contra Irán a finales del año pasado, luego de concluir que Teherán aceleraba sus esfuerzos por desarrollar un arma nuclear como parte de un programa clandestino. Según esa fuente, la inteligencia israelí habría logrado detectar indicios concretos del desarrollo del armamento atómico.
Durante un encuentro con reporteros la noche del miércoles, el funcionario israelí explicó que, aunque parte del material enriquecido al 60% logró sobrevivir resguardado en barriles bajo tierra, cualquier intento por parte de Irán para recuperar ese uranio sería fácilmente rastreado, lo que permitiría a Israel actuar de nuevo con antelación.
Este panorama habría comenzado a delinearse tras la muerte de Hassan Nasralá, líder histórico de Hezbolá, en una operación de la Fuerza Aérea Israelí. De acuerdo con la versión israelí, ese hecho detonó un endurecimiento en la postura del primer ministro Benjamin Netanyahu, quien comenzó a contemplar la posibilidad de actuar militarmente sin esperar respaldo estadounidense.
Funcionarios de inteligencia en Occidente también confirmaron que parte de las reservas nucleares iraníes podrían estar sepultadas bajo las ruinas del centro de investigación en Isfahán, así como en otras ubicaciones no especificadas.
El reporte destaca que, según diversas fuentes, tanto en Natanz como en Fordow —los dos principales centros de enriquecimiento nuclear de Irán— las aproximadamente 18 mil centrifugadoras que operaban a gran velocidad resultaron severamente dañadas o destruidas, en su mayoría sin posibilidad de reparación. La principal interrogante ahora gira en torno al tiempo que necesitaría Irán para restablecer su capacidad nuclear, especialmente tras la muerte o desaparición de varios científicos clave en su programa atómico.




