El acuerdo de control de armas nucleares conocido como New START entre Estados Unidos y Rusia llegó a su fin este jueves, lo que abrió un nuevo capítulo de incertidumbre en materia de seguridad internacional. Ante este escenario, el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que busca sustituirlo por un tratado distinto, al que calificó como “nuevo, mejorado y modernizado”.
A través de un mensaje, Trump sostuvo que no era conveniente extender el New START, al que describió como un acuerdo mal negociado por Estados Unidos y que, según él, fue violado de manera reiterada. En su lugar, planteó que expertos nucleares trabajen en un nuevo pacto que garantice estabilidad a largo plazo.
Hasta ahora, tanto Trump como integrantes de su administración han dejado sin respuesta las propuestas de Rusia para dialogar sobre un nuevo marco de control de armamento, luego de que el tratado firmado en 2010 ya no pudiera prorrogarse más. El mandatario estadounidense también destacó que su país mantiene la mayor fortaleza militar del mundo y aseguró haber reforzado de manera integral a las fuerzas armadas durante sus dos periodos en la presidencia, incluyendo el desarrollo y modernización de armamento nuclear.
Especialistas han advertido que este enfoque podría intensificar la carrera armamentista, especialmente si Estados Unidos avanza en sistemas capaces de alterar el equilibrio basado en la disuasión y la vulnerabilidad mutua entre potencias nucleares.
Desde Moscú, el Kremlin expresó su pesar por la expiración del acuerdo, aunque reiteró su respaldo a la postura de China de no participar en futuras negociaciones sobre la limitación de armas ofensivas. El portavoz presidencial, Dmitri Peskov, señaló que Rusia había propuesto mantener de manera temporal los límites establecidos en el tratado, aun después de su vencimiento, pero no obtuvo respuesta de Washington.
El New START establecía topes precisos al arsenal nuclear estratégico de ambas naciones, permitiendo un máximo de 1,550 ojivas nucleares y 700 sistemas de lanzamiento balístico para cada país, ya fuera en plataformas terrestres, marítimas o aéreas.
Este tratado, también conocido como START III, fue firmado el 8 de abril de 2010 por los entonces presidentes Dmitri Medvédev y Barack Obama, y había sido renovado por última vez en febrero de 2021.




