Grupos extremistas vinculados al yihadismo han incrementado sus ataques contra instalaciones militares en el noreste de Nigeria, lo que ha dejado varios militares muertos en los últimos días.
Entre los responsables señalados se encuentra el grupo insurgente Boko Haram y una de sus facciones, quienes habrían coordinado una serie de ofensivas contra posiciones del ejército en esa región del país.
De acuerdo con analistas de seguridad y reportes locales, durante el fin de semana se registraron al menos seis ataques contra bases militares ubicadas en los estados de Borno y Yobe, así como en zonas cercanas a la región del Lago Chad.
Durante estas incursiones, los combatientes extremistas lograron sustraer camiones y equipo militar de algunas instalaciones atacadas, lo que ha generado preocupación entre especialistas por el nivel de coordinación y capacidad operativa mostrado en las ofensivas recientes.
El ejército nigeriano informó en un comunicado que los ataques más recientes, ocurridos entre el domingo y el lunes, forman parte de un intento de los insurgentes por superar las posiciones defensivas de las tropas desplegadas en el área.
El portavoz militar Sani Uba confirmó que en los enfrentamientos murieron un oficial y varios soldados, aunque no precisó el número total de bajas.
Este balance se suma a las pérdidas registradas durante la última semana, periodo en el que, según estimaciones de analistas de seguridad, al menos cuatro oficiales del ejército han fallecido en ataques atribuidos a grupos insurgentes.
La región del noreste de Nigeria ha sido escenario de un prolongado conflicto armado desde hace más de una década, con operaciones constantes del ejército para contener la insurgencia yihadista que opera en torno a la cuenca del Lago Chad.






