A pocos días del inicio de la Copa del Mundo 2026, las autoridades estadounidenses intensifican los preparativos de seguridad para uno de los eventos deportivos más grandes de la historia, que reunirá a millones de aficionados en distintas ciudades del país.
El torneo, que será organizado de manera conjunta por Estados Unidos, México y Canadá, contará con la participación de 48 selecciones y un total de 104 encuentros, lo que representa un reto logístico y operativo sin precedentes para las agencias encargadas de garantizar la seguridad de jugadores, visitantes y residentes.
Andrew Giuliani, director ejecutivo del grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, destacó que la complejidad del evento radica en que Estados Unidos albergará partidos en 11 ciudades distintas, cada una con características y necesidades específicas.
Según explicó, la coordinación entre corporaciones policiales locales, estatales y federales será fundamental para identificar posibles riesgos y compartir información en tiempo real. El objetivo es detectar patrones o amenazas que pudieran repetirse en distintas sedes y actuar de manera preventiva.
Durante los últimos meses, integrantes del equipo organizador han participado en eventos masivos celebrados en territorio estadounidense para analizar protocolos de operación, movilidad y seguridad que puedan aplicarse durante la justa mundialista.
Como parte de estas acciones, el gobierno federal destinó 625 millones de dólares para fortalecer las medidas de protección en las ciudades anfitrionas. Los recursos serán utilizados para mejorar la infraestructura de seguridad y cubrir gastos derivados de los operativos especiales que se desplegarán durante la competencia.
Además de las amenazas tradicionales asociadas a eventos de gran magnitud, las autoridades también monitorean riesgos sanitarios internacionales. Entre ellos se encuentra un reciente brote de una variante poco común del virus del ébola detectado en regiones de África central.
Ante esta situación, funcionarios estadounidenses mantienen vigilancia sobre las delegaciones participantes y han establecido protocolos específicos para evitar posibles contagios. De acuerdo con Giuliani, se verificó que integrantes de la selección de Congo no hubieran permanecido recientemente en las zonas afectadas y se emitieron recomendaciones para evitar riesgos antes de viajar al torneo.
La emergencia sanitaria incluso provocó la cancelación de algunas actividades de preparación de la selección congoleña y generó dificultades para organizar encuentros previos al Mundial.
Otro de los temas que actualmente analizan las autoridades es la política de acceso a los estadios respecto al ingreso de botellas reutilizables. La FIFA estudia restricciones debido a preocupaciones relacionadas con la seguridad, ya que algunos objetos podrían ser utilizados como proyectiles o representar un riesgo dentro de los recintos.
Sin embargo, los organizadores también consideran las altas temperaturas que suelen registrarse en varias sedes del torneo, por lo que buscan encontrar un equilibrio entre las medidas de seguridad y la necesidad de garantizar una adecuada hidratación para los asistentes.
Con la cuenta regresiva en marcha, las autoridades estadounidenses aseguran que mantienen una vigilancia permanente sobre cualquier amenaza potencial, con el objetivo de que el Mundial 2026 se desarrolle en un ambiente seguro para millones de aficionados provenientes de todo el mundo.








