Estados Unidos comenzó a reabrir su frontera al ganado mexicano en pie, después de más de 14 meses de restricciones impuestas por la presencia del gusano barrenador. El primer cruce habilitado fue el puerto de Douglas, Arizona, frente a Agua Prieta, Sonora.
La reapertura comenzó el lunes 24 de agosto y representa el primer paso para recuperar el comercio de ganado entre ambos países, suspendido durante más de un año como medida sanitaria.
La secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, señaló que la reapertura será progresiva y confió en que el proceso permita restablecer el flujo de ganado procedente de México. Antes de las restricciones, más de un millón de cabezas de ganado mexicano ingresaban anualmente a territorio estadounidense.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos estableció que cada animal deberá someterse a inspecciones veterinarias antes de ingresar al país. Los ejemplares que no cumplan con los requisitos sanitarios serán rechazados y la detección de un caso de gusano barrenador podría provocar la suspensión inmediata de las importaciones por el puerto correspondiente.
La continuidad de la reapertura dependerá del cumplimiento del plan conjunto de México y Estados Unidos para combatir la plaga, así como de las evaluaciones sanitarias realizadas en ambos países.
Si el funcionamiento del puerto de Douglas resulta satisfactorio, las autoridades estadounidenses podrían habilitar posteriormente los cruces de Santa Teresa y Columbus, en Nuevo México.
El gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, celebró la reanudación de las exportaciones y destacó que la entidad reforzó sus medidas sanitarias para reducir los riesgos relacionados con el gusano barrenador. La reapertura se produjo después de que Sonora confirmara su primer caso de esta plaga en un bovino localizado en Álamos.
De manera paralela, el gobierno de Donald Trump anunció que permitirá durante 90 días la entrada de hasta 300 mil toneladas métricas adicionales de carne de res molida con aranceles reducidos, como una medida para contener los precios y compensar la escasez en el mercado estadounidense.
Esta disposición es independiente de la reapertura de la frontera al ganado mexicano en pie. Estados Unidos consume alrededor de 13 millones de toneladas métricas de carne de res al año e importa entre dos y tres millones, de acuerdo con cifras citadas por Rollins.








