Ucrania lanzó una nueva ofensiva con drones contra territorio ruso, en una operación que alcanzó distintas regiones, Crimea y zonas del mar de Azov. El Ministerio de Defensa de Rusia reportó la intercepción de cerca de 900 aeronaves no tripuladas durante la noche.
En la región de Moscú, el alcalde Sergei Sobyanin informó que 650 drones se dirigieron hacia la zona entre la noche del lunes y la mañana del martes. Posteriormente, aseguró que otros 68 aparatos fueron derribados durante el día cuando se aproximaban a la capital.
El ataque dejó al menos dos personas muertas, mientras que medios locales reportaron un incendio en un importante depósito de combustible en la región de Moscú, aunque esta información no había sido verificada de manera independiente.
Los ataques ucranianos contra instalaciones energéticas rusas se han vuelto recurrentes durante la guerra. Kiev sostiene que sus operaciones buscan afectar la capacidad de Rusia para sostener el conflicto y, recientemente, afirmó haber dejado fuera de servicio una parte importante de la capacidad de refinación de petróleo del país, aunque esa cifra tampoco ha podido ser corroborada de manera independiente.
Mientras tanto, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, advirtió que Rusia prepara una nueva ofensiva aérea de gran escala. Señaló que su gobierno recibió información sobre los preparativos y que ya puso en marcha medidas para responder.
La situación también se mantiene tensa en el sur de Ucrania. En Zaporiyia, autoridades reportaron ataques contra un puente sobre el río Dniéper, un edificio residencial y un almacén, mientras que en Odesa un ataque ruso con drones alcanzó infraestructura portuaria y un buque de carga con bandera de las Islas Marshall. Las autoridades ucranianas informaron de una persona fallecida y siete heridas a bordo de la embarcación.
Rusia, por su parte, mantiene sus ataques contra instalaciones y rutas de transporte estratégicas de Ucrania, incluidos puertos del mar Negro, mientras ambos países continúan utilizando drones y misiles para golpear objetivos cada vez más alejados de las líneas del frente.
En paralelo, Moscú expresó su rechazo a una posible ampliación de la presencia militar estadounidense en Lituania. El Kremlin advirtió que una base permanente de Estados Unidos o el eventual despliegue de armas nucleares en territorio lituano incrementarían las tensiones en las inmediaciones de Rusia.








