La incertidumbre entre los familiares de las personas desaparecidas tras el accidente ferroviario en España se ha transformado en un profundo desánimo, luego de que la Guardia Civil les informara que hay 69 cuerpos en la morgue, la misma cantidad de familias que permanecen a la espera de información en la Casa Sacerdotal de Toledo.
Javier Barrio, esposo de Carmen de Santa Ana, una de las pasajeras cuyo paradero aún no se confirma, reconoció que las posibilidades de encontrar con vida a sus seres queridos parecen cada vez más reducidas. Sin embargo, aclaró que todavía no existe una confirmación oficial sobre el fallecimiento de su esposa, pues están pendientes los resultados de las pruebas de ADN.
Carmen realizaba uno de sus últimos viajes laborales antes de jubilarse. Como otras familias, Barrio permanece en espera de que las autoridades concluyan los procesos de identificación y les comuniquen los resultados.
Entre quienes aguardan noticias también se encuentra Cecilio Liébana, tío de Francisco José Barbero Liébana, de 32 años, quien viajaba en el vagón siete del tren que cubría la ruta de Madrid hacia Andalucía para visitar a sus padres.
Pese al panorama, algunos familiares mantienen la esperanza. Manuel San Emeterio, hermano de otro de los desaparecidos, señaló que no dejará de confiar en que su familiar pueda estar entre las personas hospitalizadas que todavía no han sido identificadas plenamente.
La Guardia Civil informó que los resultados se comunicarán directamente a cada familia. Si se confirma un fallecimiento, los certificados correspondientes podrían entregarse en un plazo aproximado de tres días. Las autoridades también precisaron que las notificaciones no se realizarán por teléfono, sino de manera presencial o en el lugar donde se encuentren los familiares.








