Cientos de personas salieron a las calles de Buenos Aires para manifestarse en contra de las políticas de ajuste aplicadas por el gobierno del presidente Javier Milei, particularmente por los recortes destinados al sistema de salud pública.
Con consignas como “La salud es un derecho” y críticas al ajuste presupuestal, sindicatos, trabajadores del sector sanitario, organizaciones médicas y colectivos sociales realizaron una movilización desde el Ministerio de Salud hasta la Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada.
Los participantes denunciaron que hospitales públicos enfrentan dificultades derivadas de la reducción de recursos, entre ellas retrasos en la entrega de medicamentos, limitaciones en tratamientos y afectaciones en programas de prevención y atención médica.
El médico sanitarista Leonel Tesler señaló que el sistema de salud atraviesa una situación delicada, especialmente en el sector público, al considerar que existe un proceso de desfinanciamiento que impacta directamente en la atención de la población.
La semana pasada, el gobierno argentino anunció un recorte de 63 mil millones de pesos al presupuesto sanitario. Entre las áreas afectadas se encuentran programas relacionados con la atención del cáncer, la compra de medicamentos, tecnologías médicas y estrategias para combatir enfermedades de transmisión sexual y hepatitis.
Desde la llegada de Milei al poder en diciembre de 2023, la administración federal ha implementado un programa de reducción del gasto público con el objetivo de equilibrar las finanzas nacionales. Las medidas incluyeron ajustes en programas sanitarios, producción de vacunas y distribución de medicamentos gratuitos para jubilados.
Por su parte, el secretario de Gestión Sanitaria, Saúl Flores, rechazó las acusaciones de desfinanciamiento y aseguró que los cambios responden a una estrategia para optimizar el uso de recursos públicos.
El conflicto también escaló en la provincia de Buenos Aires, donde el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, advirtió sobre una alta ocupación hospitalaria y un incremento en internaciones derivadas de enfermedades prevenibles.
A su vez, el gobernador Axel Kicillof respaldó la movilización y acusó al gobierno nacional de provocar una “catástrofe sanitaria” por el abandono del sistema público de salud.
En paralelo, trabajadores de pequeñas y medianas empresas y representantes sindicales también protestaron por el cierre de miles de negocios durante la actual administración federal.
Las movilizaciones terminaron con momentos de tensión y enfrentamientos entre manifestantes y elementos policiales, quienes utilizaron empujones y gas pimienta para dispersar algunas concentraciones. Reportes preliminares señalaron personas lesionadas tanto entre civiles como entre integrantes de las fuerzas de seguridad.








