La zona arqueológica de Monte Albán, ubicada en Oaxaca, incrementó sus protocolos de vigilancia luego del ataque armado ocurrido recientemente en Teotihuacán, donde una turista canadiense perdió la vida.
Como parte de las nuevas medidas, una decena de elementos femeninos de la Guardia Nacional fue desplegada en los accesos principales y en distintas plazas del sitio arqueológico, considerado uno de los cinco más visitados del país.
Raúl Zárate, responsable de seguridad del complejo, explicó que también se endurecieron las revisiones de mochilas y bolsas tanto para visitantes nacionales como extranjeros al momento de ingresar.
Además, el área de estacionamiento permanece bajo supervisión de personal armado perteneciente a la Guardia Nacional.
Petrus Henricus Wincker, guía turístico internacional certificado, comentó que los recorridos organizados para grupos de visitantes extranjeros también contarán con mayores medidas preventivas.
Dentro del recinto, agentes de la Guardia Nacional realizan patrullajes constantes en parejas por la plaza principal. Según autoridades del lugar, se determinó que fueran mujeres quienes encabezaran este refuerzo para generar mayor confianza entre los turistas.
En los filtros de entrada, las inspecciones continúan siendo obligatorias y consisten en revisión física y observación visual, aunque todavía no se cuenta con arcos detectores de metales.
Debido a que Monte Albán se localiza sobre una zona montañosa elevada sobre la ciudad de Oaxaca, existen áreas con limitada visibilidad, ya que es posible acceder por senderos que conectan con los municipios de San Pedro Ixtlahuaca y Santa Cruz Xoxocotlán.
Durante temporadas vacacionales y fechas de alta afluencia, el sitio llega a recibir en promedio hasta 8 mil personas por día, interesadas en conocer el legado de la antigua civilización zapoteca.








