Un nuevo grupo de 237 migrantes venezolanos fue repatriado a Caracas desde Estados Unidos como parte del acuerdo bilateral firmado a finales de marzo, elevando el número total de retornados a 8,283 personas. Entre ellos llegaron siete menores que habían sido separados de sus padres durante procesos de deportación, situación que ha sido motivo de tensión diplomática entre ambos países.
El ministro de Relaciones Interiores, Diosdado Cabello, confirmó la llegada de los niños durante una declaración oficial, asegurando que el presidente Nicolás Maduro «se ha comprometido a traer hasta el último venezolano que tengan detenido en cualquier parte del mundo». Los menores, según informó, recibirán atención médica y psicológica tras haber vivido la experiencia de estar bajo custodia en Estados Unidos lejos de sus familias.
El gobierno venezolano ha denunciado anteriormente que más de 30 menores fueron «secuestrados» por las autoridades estadounidenses al ser colocados en hogares temporales después de la deportación de sus padres. El 30 de junio, Caracas solicitó formalmente la entrega de 18 niños, cifra que aumentó posteriormente a 31.
Los menores arribaron en un vuelo procedente de Houston, en una jornada que ocurrió una semana después del retorno de 252 venezolanos que pasaron cuatro meses detenidos en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), la prisión de máxima seguridad construida por el gobierno de El Salvador y usada por EE. UU. para detener temporalmente a migrantes en su intento por frenar los flujos migratorios.
Algunos de los venezolanos liberados denunciaron condiciones inhumanas en el penal salvadoreño, que ha sido objeto de múltiples críticas por parte de organizaciones de derechos humanos debido a denuncias de tortura y muertes. Su liberación ocurrió como parte de un intercambio de prisioneros entre los gobiernos de Estados Unidos y Venezuela.








