A 17 años del incendio registrado en la Guardería ABC, sobrevivientes y familiares de las víctimas reiteraron su exigencia de justicia y solicitaron a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo que revise el caso y atienda los pendientes que, aseguran, continúan sin resolverse.
Los niños que lograron sobrevivir al siniestro del 5 de junio de 2009 son hoy jóvenes que aún enfrentan secuelas físicas y emocionales derivadas de aquella tragedia, en la que perdieron la vida 49 menores.
Uno de ellos, José Martín Vásquez Oximea, señaló que persiste la impunidad en torno al caso y lamentó que, después de casi dos décadas, muchas de las demandas de las víctimas sigan sin recibir respuesta.
“Se me hace una injusticia que siga la impunidad. Esto fue una negligencia y parece que nadie quiere hacer nada. Ojalá la Presidenta revisara el caso”, expresó.
El sobreviviente explicó que varios afectados continúan presentando problemas respiratorios ocasionados por la inhalación de humo y gases tóxicos durante el incendio. Además, afirmó que, pese a contar con dictámenes médicos que acreditan las afectaciones, las autoridades no los reconocen oficialmente como víctimas.
La misma petición fue respaldada por Laura Fernanda Guadalupe Bustamante Domínguez, quien tenía apenas un año y siete meses cuando ocurrió el incendio. La joven señaló que la búsqueda de justicia ha sido larga y desgastante para las familias.
“Es triste y agotador luchar tantos años para conseguir justicia y que llegue a medias. Lo más importante es que esto no vuelva a repetirse”, manifestó.
Las actividades conmemorativas iniciaron con una ceremonia religiosa realizada frente a las instalaciones de la guardería, donde familiares, sobrevivientes y ciudadanos recordaron a los menores fallecidos. La misa fue encabezada por el sacerdote Martín Everardo Peralta Pérez.
Posteriormente se llevó a cabo el tradicional pase de lista de las 49 víctimas. Tras mencionar cada nombre, los asistentes respondieron con la consigna: “¡No debió morir!”, frase que se ha convertido en símbolo de la lucha por la verdad y la justicia.
Más tarde, familiares, sobrevivientes y ciudadanos participaron en la Marcha por la Justicia, que recorrió las calles de Hermosillo desde las ruinas de la guardería hasta el Museo de la Universidad de Sonora.
A casi dos décadas de la tragedia, los sobrevivientes insisten en que aún existen deudas pendientes en materia de justicia, reparación integral y garantías de no repetición.








